martes, octubre 11, 2005

Mi primera vez


Estos días atrás, entre otras cosas, he estado paseando por la ciudad que me hizo como soy. En aquel lugar descubrí cosas intensas años atrás. Algunas de estas cosas intensas son sólo títulos de canciones.

Algunas canciones te llegan de repente, por la radio, sin querer. Otras te llegan porque las buscas, porque tu mente las persigue sin descanso. Pero las que de verdad importan, las que marcan sin remedio tu vida, son las que llegan por primera vez a tus oídos y te susurran que ya nunca podrás sacártelas de encima. Estas son algunas de las mías. Mi primera vez con canciones eternas.


"Viaje a los sueños polares" de Family

Yo iba en el autobús, camino de Salamanca, saliendo de un mal momento, saliendo de una buena ciudad, entonces me dormí. Como si todo hubiese sido planeado, me desperté al tiempo que los primeros acordes de este monumental y sencillo himno pop. Family son una incognita, una incógnita que desde ese mismo día no ha dejado de alimentar mis ilusiones y mis ganas de escuchar música sin descanso. Todo empezó en Madrid, salió de Gijón y se forjó en Salamanca, la ciudad sin mar.







"Cerca de Shibuya" de La Casa Azul

Tal vez fue en ese mismo autobús en el que por primera vez escuché la obra de un pequeño genio de la música pop en español. Guille Milkyway, que por aquel entonces se llamaba Guille Colajet, se encaramó a lo más alto de mis preferencias musicales con esta composición de europop hipnótico. Esta es una de esas canciones que escuchas de repente, que no sabes que está ahí, pero que está. Y no puedes librarte nunca de su maravillosa ingenuidad.







"Beautiful Ones" de Suede

Aunque mi primer contacto con Suede fue aquel "Trash" que sonó en su momento en los 40 'criminales', el maravilloso "Coming Up" de los londinenses recuperó toda su importancia con "Beautiful Ones" en un pequeño bar debajo de una gran muralla, el Distrito Sur se llamaba el antro. Casi nadie lo conocía y cerró poco después (creo que para siempre), pero para mí ya es tan eterno como la mismísima canción de Brett Anderson y los suyos, cuando lo suyo era tan grande como su ego.








Sé que hay más, pero llegarán en otros capítulos...

La primera vez de cada cosa hay que recordarla con tranquilidad, sobre todo porque las primeras veces suelen ser de todo menos tranquilas.

1 Comments:

Blogger martawarring said...

Canciones muy grandes las tres, si señor.
Veo q el mundo del blog no nos deja indiferente a ninguno, al final a ti tb te atrapó.
Beso desde la ciudad sin mar. ;)

12:00 a. m.  

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