miércoles, octubre 22, 2008

Rosenvinge o el regalo emocional


No sé por qué escojo una foto de gesto tan serio si su single es perfecto para sonreír a pesar de la emoción. Bueno, sí lo sé, la foto es de Thomas Canet, que hace unos retratos de echarse a temblar y porque a la Rosenvinge, así como enfadada, se la cree uno más y mejor. Al lío, que me enrollo. No me resisto a hablar del temazo de adelanto que acaba de entregar Christina como carta de presentación de 'Tu labio superior' (el 4 de noviembre en tiendas -y por tanto en internet-)

Repasar la trayectoria de esta rockerilla no viene a cuento ahora, al menos no de forma exhaustiva. Porque además, aprovechando el lanzamiento, mil bitácoras más entendidas que ésta, ofrecerán cumplida información. Baste con decir que lo tiene todo para convertirse en el último mito del pop patrio (si es que no lo era ya). Un pasado honroso (una vez pasado), desaparición calculada de la vida pública, neoyorquinismo de adopción y un puñado de canciones (apenas radiadas) de aplastante delicadeza post-pop. A eso le sumas que ahora tiene un novio ex-atormentado (cuentan las malas lenguas que el próximo disco de Nacho Vegas será un jolgorio continuo a lo Flaming Lips [?¿]) y ya tienes lo que hay que tener para golpear con una canción que se retuerce en tu corazón hasta alojarse en el rincón de las sensaciones imposibles. Un susurro emocional convertido en el regalo perfecto.


"La distancia adecuada" de Christina Rosenvinge

"La distancia adecuada", así se llama la canción-susurro de la temporada. Perfecta para el invierno, para dejarse morir en el sofá un día de lluvia y frío. Melodía triste, letra luminosa. Aire afrancesado, sensación de ingravidez. Una delicia, vamos.

Dos apuntes, porque la maravilla se comenta por sí sola: Primero, que me viene que ni pintada, porque ultimamente ensayo y me pregunto cómo será eso de hacer canciones de amor una vez acostumbrado al tormento. Y segundo, uno que es rarito por naturaleza, se derretiría sobre el hielo si le cantan al oído lo de "no debí dejar que jugaras con mi falda". Y vuelta a lo mismo: ¿algún día podré escribir algo tan... tan... sutil y perfecto?

Espera y verás como sí.







Me gustan las canciones porque son regalos perfectos. Quién puede no querer ser "Jersey girl". Dime quién puede no querer que te saltes siempre la distancia adecuada.

4 Comments:

Anonymous Alan W. Wolf said...

La canción esta bien, pero basta de recomendar las de otros, a ver cuándo subes algo tuyo...

1:04 p. m.  
Blogger Murphy White said...

Un buen tema, aunque demasiado emocional... Un placer curiosear por aquí y ver cosas interesantes.
Un saludo!

3:22 p. m.  
Blogger tomate said...

Hola!

Me encuentro con esta retrato en tu página que es fantástica!
Muchas gracias por tus palabras y un placer saludarte. Un abrazo!

t.

7:56 p. m.  
Blogger tomate said...

Bueno... veo que no ha quedado muy claro mi comentario! Soy Thomas.
Otro abrazo

7:57 p. m.  

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