sábado, noviembre 22, 2008

Con el corazón en fiestas


¿Cuántos globos de plástico y helio necesita un ser humano estándar para subir al cielo? ¿De cuántos colores? Quizás sean preguntas absurdas que a nadie más le importan, pero las entradas de este Cuaderno de Escuchas se van escribiendo así, con preguntas que a veces sólo me formulo a mí mismo. Y también se redactan a propósito de una fotografía, de una melodía, una sensación o, sobre todo, de las letras y significados de las canciones. Lo he comprobado, normalmente, las historias que aquí se relatan le suenan a la gente a misterios sin importancia, pero suelen gustar y quiero pensar que es porque hablan de la Verdad (así, con mayúscula) y desde el corazón. A la gente le gusta la Verdad pero nos enseñan desde pequeños a cuidarnos mucho de utilizarla. Los globos son hoy una excusa, la chica que los sostiene es una excusa, la canción es un guiño, la letra una realidad y lo que lo envuelve todo no es más que una Verdad tan especial como nunca antes la había percibido.


"Two can have a party" de Marvin Gaye & Tammi Terrell

Lo paradójico de todo es ver cómo las historias tristes le sirven a muchos para ser felices, y las felices, a otros tantos, para perseguir la tristeza de las cosas simples, en realidad se trata del sentido de lo que vive cada uno. Ésta es una historia de absoluta felicidad aunque de regusto triste... Hoy mismo he escuchado la anécdota de la paradoja vital entre Marvin Gaye y Tammi Terrell, una de las parejas más fascinantes de las canciones universales... Y casi todo viene explicado en los subtítulos del vídeo, contrasta con la maravillosa melodía y la lírica de la felicidad. Aún así no deja de ser fascinante...

Lo mejor de las canciones eternas es que insuflan la vida, son como regalos venidos de planetas lejanos que no puedes rechazar, como los asteroides, el B6-12 y todos los demás. En cierto modo, gracias a Marvin y a Tammi hoy somos algo más bailarines que humanos, vivimos con nubes de confeti permanentes sobre nuestras cabezas, coleccionamos canciones maravillosas que hablan de señoras azules y mediocres, de chicas nacidas en Jersey con nombre y apellidos, de jovenes locos y felices, de corazones valientes, de fauna marina, de tobillos que terminan en declaraciones de amor descontrolado y de cepillos de dientes que se quedan en casa de quien más te importa...

Yo no sé si Tammi lo sabía, si Tammi sabía que una de sus canciones iba a llenar los días de mi vida de una forma tan arrebatadora, si sabía que su voz viajaría en nuestros teléfonos móviles y nos convertiría en seres perfectos y alucinados.

Por si acaso no lo sabía se lo escribo aquí, porque seguro que en el cielo de las cantantes buenas tienen internet y buscan sus nombres en googlelandia...

Gracias Tammi, gracias Marvin, intuyo que vosotros sí que sabíais de qué iba esto.







Lectores bailarines, os recomiendo que, sólo por un minuto, un beso o una mirada, os echéis a la carretera. No imagino recompensa más dulce.


¡Ay! Tammi, Tammi...

2 Comments:

Blogger Ramón de Mielina said...

Te presto un ramillete de globos de colorines para que subas a la luna a ver la parcela que me acabo de comprar... ;-)

6:52 p. m.  
Blogger Ramón de Mielina said...

Por cierto muy buena la canción... :-)

7:01 p. m.  

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